No bien llegue las primeras estruendas
cual señor Robot estaré complacido
de protegerme un alma en vilo
por decenas de material caduco.
Barato por decirlo limpio
sin trabas como es norte
en tiempos de brujos
sin brújulas ni capsulas
de tiempo antaño,
de algún moderno que olvide la norma
y se dedicase así a resolver
por fin la mueca fruncida y un ceño
a kilómetros de lagrimas por minuto.