viernes, 3 de septiembre de 2021

Nuestra miseria.

Nuestra miseria


Parte I


Todas las miserias del mundo

son de un solo corazón,

y el amor de mis entrañas

se fue como el verde pulmón talado,

como petróleo en el mar,

como glaciares que lloran dolor.


Toda la injusticia es una sola voluntad,

y los años no deben visitar la noche,

y los meses sin salir de casa,

y los miedos transforman el colectivo,

y los teatros televisivos nos burlan,

y nos queda solo respirar.


Encarar con la insignificancia de mi ser,

el pequeño y sórdido pesimismo se asoma,

única realidad,

un mundo a punto de explotar.



Parte II


Que noche apacible, agradable,

larga y densa noche de encierro.


Sola mi voluntad reprimida,

estremecida en conflictos mentales:

Estimulantes luciérnagas.


Somos la víctima del abstemio mentiroso,

sudoroso, temeroso, pervertido y penoso.

Nuestra noche es más oscura,

más lenta, más silente,

quebrada.


Toda noche tiene doble filo:

rápida, ruidosa, perfecta,

destruida.


Somos uno,

aunque no puedo abrazarte,

mis locuras no son tales al sol.


Soy ígneo de día,

contenedor de fuegos aleatorios,

moralista en cuanto resista mi quemar,

y me congelo en las estrellas.


Otro día de encierro nos dispara disparates,

y de sus ruinas despiertan diamantes,

demonios,

y magnates.