I.
Maravillosa desgracia.
¿Por qué me volví loco? Porque siempre hay algo.
Yo posé mis ojos en mil maravillas, en un desesperado intento por comprender a ellas.
Noté que nadie comprendía, y no pude comprender lo que mis ojos veían.
Abrumado, posé mis ojos en mil desgraciadas en un desesperado intento por aprender.
Abrumado, seguí penetrando el corazón, el deseo, el abismo de aquellas percepciones.
Noté que perdía el sentido, y me he sentido desgraciado desde entonces.
Yo Posé mis ojos en el Sin Sentido en desesperado intento de vivir, y fue maravilloso.
¿Por qué me volví loco? Porque siempre hay algo más.-
II.
Siempre hay algo más
Siempre hay algo más que decir
Aquello imposible de definir
La mirada gritando se queja
Tan desgarrador que refleja
Cuanta angustia hay por vivir.
Siempre hay algo más que escribir
Ansiosa la mano liviana que baja
Plasma con movimientos emociones
El lápiz que la verdad ataja
Tinta convertida en canciones.
Siempre hay algo más que escuchar
El ruido ambiente vuelto verdad
La brisa de campo es osado tormento
El corazón parece ya instrumento
Tu voz interior perpetuidad.
Siempre hay algo más que leer
Porque es hermosa toda prosa
Emociones terceras de alguna ruptura
Un libro entre las manos reposa
Cómplice y compañero de ajena aventura.
Siempre hay algo más que vivir
Hay obtusos que no saben de vida
Ignoran las turbulencias por supuesta calma
Mi vida será un espiral sin salida
Episodios vívidos suman al peso del alma.