Buenos días loco:
Cómo se te ocurre andar tranquilo si vas compulsivo y desafías a los ojos.
Cómo puedes agachar la cabeza y gritar los libretos en silencio.
Eso no es posible, pues necesitamos verte hormiguear
hasta expulsar todito el vaho de tu aliento
hasta que trastabillen tus palabras.
Buenas tardes loco:
Soy el loco e intento asumir la condición,
por lo tanto, me asumo humano,
para así errar gravemente, y ser hipócrita,
tan solo lo cotidiano.
Incluso debería rezar al pasar por el oscuro río del pasado.
"Río secado pasado pisado" dirá el nuevo refrán.
Cuanta cruda verdad se han tapado.
Miro todo esto ya resignado.
Puedo esperar un poco más, si,
esta oveja puede esperar, si,
el que se domina y acicala sus palabras puede esperar, si,
puedo esperar.
Degeneración de unos y otros:
No estamos para usted, ni para nadie, solo para uno mismo. Egoístas.
Hay locos penosos y miserables, pues no quieren dejarse ver, mirarse dentro para ellos no es opción, estan muertos de miedo. Las mañanas para ellos son cuadradas y con esquinas incrustadas en su corazón, y sus madrugadas también.
La blanca mañana les atormenta, y de sobresalto al cubículo, para empastillarse después.
Locomotor, no te expreses tan fuerte, comprende los inferiores, los infiernos de los locos.
Tu sabes bien que puedes esperar. Saltemos de una ciudad a otra, mientras esperas la señal.
Oh, loco! No te intentas mejorar, porque consideras una locura el regate de descuentos y beneficios que tienes que incluir en tu discurso de ansiedad, perdón, de prósperidad social.
Super-loco de capa y lodo, quieres salvar el mundo en su locura de no saber pensar.
El adicto revela su abstinencia de manera espontanea, tan frágil, y con tono de secretario deja escapar un brindis disimulado, ahorcando la super-capa con agua.
Sin respuestas:
No hay que preguntar a quien no finge apariencias.
Pues por dentro se imagina en el borde, sobre la escalera ya paseada.
Se recuesta en la cornisa a mirar el cielo y a reflexionar.
Se apoya en abstinencia para arrebatarse un día, o dos,
para luego de algunos días encontrar alivio, no felicidad.
Y otros locos furiosos por su sobriedad,
o a lo menos aturdidos,
deciden no enojarse
para no pensar en alcohol ni en suaves hojas de otoño.
No hay nada:
Ni la frustración, ni la rebeldía, ni la salud, ni los buenos días, ni todas las ideas podridas son dignas de este terreno, del campo tierno y bello, pues ya se ha manchado e inundado las praderas con la maleza de petroleo y suero animal, y algunas cuantas nieves, y de remanente solo reproches.
Cómo se te ocurre, loco, no decir una palabra. Tus ojos perdidos se confunden con la nada. Loco barato y ensalzado de niño, dejado y postergado amor, no incurras en más fallas del despecho, la culpa no es de nadie más que de tu sueño y tu fantasía de los deseos.
Loco abstemio que sin querer el destino te hizo acumular las semillas de tu historia, para expulsar como sea fuera del macetero. Hoy se burla de ti el destino infame.
Destino final:
Es el mismo destino que continua respirandote, agarrandote del cuello y luego te deja ir.
Dejate fluir solo y con calma,
que tal vez tarda,
pero, lindo loco,
sabes que llegará la paz.
Estan los locos lindos y
los locos angustiosos,
y los locos de la sociedad.