viernes, 24 de abril de 2020

Recaidas.

Cuando duele escribir

Duele escribirlo porque se asume
se externaliza como motivo necesario
insuficiente e incapaz de calmar deseos
de aceptar destino de ser humano.

De aceptar que hay tiempos para
al intentar que no controle el juicio
la auto-exigencia,
pues es natural la sobriedad.

La falsa reflexión, ensimismarse
Enfrentándome al mundo,
pues es mi perspectiva
otra más que sobra.

Cesa la angustiosa abstinencia
volteretas en doble estándar
Invadido por el deseo
escribo a cambio de.

Sexo, droga y alcohol
retratan globos de forma general
realidad que solo es
con otra cola por tocar.

Sometido en pensamientos viciosos
por culpa de mi, de mi estupor
el amor me controla me más tarde
Avanzo al tiempo.

Las emociones por crecer
para crecer en las emociones
sobrellevar lo más difícil
llevarte a ti al foso.

Somos todos un poco
locos sobrios dispersos bobos
somos todos una recaída
malvados austeros  



jueves, 23 de abril de 2020

En la botella.

Botella a la vista.

Dentro de ella,
sobre una playa la arena quema
el grueso vidrio sobre el que estoy de pie.
Se cuecen mis pies.

El vidrio me sofoca a la vez
de tal suerte que la botella
verde de angustia sofoca
más su interior, en el yo.

Una vez más, como hace años
pequeños inocentes al rescate
mano que no arde
mano empapada del mar
de sal que logra enfriar
alma congelada
devastada de gritar
siempre se repone.

Niño travieso que lanza
la botella hacia mar sin destino
nuevamente, como antes
me encuentro a la deriva.

No soy uno, somos varios,
un puñado de tres o cuatro,
camiseta eterna en la espalda,
para jugar
y desarrollar las ideas
solo para jugar.

En la botella he venido una vez
y de vez en cuando a la deriva
solo por diversión de azar.

Le quito la vista a la botella,
es lo mismo,
y nada más.

miércoles, 22 de abril de 2020

Puesta de Luna.

Luna de la noche a la mañana.

No le llama la atención en lo más mínimo el espectáculo de luz y el ruido en esta noche tan silenciosa y laboriosa en otras cuantas caras. Pero este amigo sobre dos patas olfatea desconocimiento y nada más. Y lo no-reconocible es un gemido efímero solo por llamar mi atención. Mis ojos pelean entre la luna y el papel.

Bajo un cielo azul y estallado, baila bella sobre un río de luz, hecho de propia sonrisa de luna, y de aquel acto es cómplice el mar gris. Poco a poco cae la luna casi heroica a la búsqueda del descanso sobre el gris infinito, que mas tarde es azul, y de nuevo el ocaso rojizo.

A pocos metros, sobre la mesa robusta, una taza de té, y arbustos y flores se amontonan a pierna y cuarto más allá, trémulas de viento esos pelos, y a montones miran el mismo magnifico espectáculo que también puedo apreciar. Y que noble es apreciar. De buena gana la hierba no cubre la vista, han crecido lo suficiente y resaltan la escena, casi me nace agradecerles. Siempre que una escena con sentido llega, resalta. Verdes cabellos que siguen negros, a la espera del pincel, solo unos cuantos destellos de nieve enlodada manchan los pétalos.

El barco avanza sobre una estable cuerda floja, camina sobre la cornisa, después del permiso concedido por la luna, a través del mágico río plateado creado por ella, y es el mar quien queda sin créditos, que, aun gris, ruge quizá por quedar desplazado en maravillosa obra: ¿Por qué ruges tanto?

La luna hace rodeos para no encontrarse al sol, pues el no conoce el contraste, y no conoce los rugidos sino la calma del mar. Tal vez es así la noche, lo mismo y lo disperso. Y la luna ayuda a que se agiten los mares. El mar agitado al unisono del viento ruido manso: ¡Que natural es toda esta violencia! Asusta, Encanta.

Será magnifico mientras lo quiera, en desmedro de una noche tormentosa y nubosa, la luna al borde de su circunferencia lo embellece todo, de a poco nivela angulándose al puerto hasta que tiende a cero. Puerto, mar y luna.

Reconozco que, como bien leí por ayer, "toda aversión está ligada a una apreciación". Así, pensar en escenarios adversos han de existir, pero el instante aquí. Contento, casi solo, contemplando y escribiendo momentos.

Y los materiales con sus curiosidades. Me pone a recordarme física me pone a recordar. Cristales, multilaterales y bifocales. Cristal material nuevo crea lo nuevo, nuevo encanto se ha sumado, la luna ahora es doble a través del cristal.

La flor, la luna, la otra, el río blanco que cada vez teme y huye un poco más, y los gemidos de mi amigo que mira el espectáculo, o quizás solo vive. Se apagó el barco, se fue. Se prendió el cielo: Llegaron las horas venideras.

Viña del mar, 2018.





Excesos.

Excesos de hace un tiempo y en adelante.

Quería correr con palabras,
decantar el pulmón con un lápiz
con tu mirada,
madrugadora mano y sonrisa,
de ensueño
eres ángel.

Y de camino grito al viento
cuestiono el canto trino 
dulce y el lamento
y juntos en el sendero
al fondo del castillo
nacen puentes palabras
canciones de amor
y cuántas he suprimido.

El trémolo es conciencia
bajo blancas telas y algodón
me ruboriza cada regalo existente
 que suspira lo invisible.

Es sereno escuchar pasos
hablo de los tuyos, padre, hermano
hermana de los regalos,
y en ocasiones acontece
se desprende alegría 
con piecitos de madre
cuando se tuvo suerte.

Y es preciso no quedarme
no ahogarme en acciones poderosas
como naves espaciales jugosas
como blanca nieves
de villana gloriosa,
no puedo quedarme tranquilo
y sin nada, .

Como explico a mi amor la vida
conexión ante la cicatriz
como lo explico si no,
sino expreso.

Si me quedo será perplejo.

De la consciencia colectiva somos tantos,
y unos troncos que no dejan pensar,
retrasandonos el tiempo, aletargando
mantiene sedimento a flote
suenan cajas maquinas.

Me cuentan proezas de cobre y oro
me cuentan pobreza de tomo y lomo
de pieles y cuantas muertes
y virus retrasandonos el tiempo
por otros,
por ellos,
por nosotros.
(amén).-