jueves, 23 de abril de 2020

En la botella.

Botella a la vista.

Dentro de ella,
sobre una playa la arena quema
el grueso vidrio sobre el que estoy de pie.
Se cuecen mis pies.

El vidrio me sofoca a la vez
de tal suerte que la botella
verde de angustia sofoca
más su interior, en el yo.

Una vez más, como hace años
pequeños inocentes al rescate
mano que no arde
mano empapada del mar
de sal que logra enfriar
alma congelada
devastada de gritar
siempre se repone.

Niño travieso que lanza
la botella hacia mar sin destino
nuevamente, como antes
me encuentro a la deriva.

No soy uno, somos varios,
un puñado de tres o cuatro,
camiseta eterna en la espalda,
para jugar
y desarrollar las ideas
solo para jugar.

En la botella he venido una vez
y de vez en cuando a la deriva
solo por diversión de azar.

Le quito la vista a la botella,
es lo mismo,
y nada más.

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