Detrás de los sonidos rústicos de las aves del sol, aves que llegaron al valle milenios atrás, aves dueñas de las montañas... Detrás de los sonidos rústicos de las aves del rio glaciar el valle es arrasado por nosotros, esas montañas hoy son explotadas por nosotros, nosotros los infames, las avesuchas del dolor. Detrás de los sonidos rústicos está la Nafta, naftucha del dolor.
Entre puntadas y granitos
Hierve la noche de pies plastificados
Sobre la marcha miserable
Está el humano bramido de la nafta.
Bajo lunas imposibles
Se reviven los ríos
Al pasar por las grietas
Al mover las astas
Al mover engranajes
Al mover el olvido.
Dentro de la capa de inconsciencia
Ya vertidos fluimos al delta final
En cándidas velas que encieden mi sangre
En desalmados proyectos gigantes
Que exprimen los pretextos del mundo
Entre ideas difuminadas bajo presión
Sin oxigeno ni seguridad.
Sometidos en hilos de porcelana
Pegajosos reflejos del dios dinero
En veranos que envenenan
En inviernos que corroen
En décadas que adormecen.
Mis sueños no se tocan ni se devoran
Mis sueños son solo ridículas aprehensiones
Mis sueños son la fatal fantasía del amor
Mis sueños son los mártires de la libertad.
Al respirar se revela el sopor
Al respirar se revela el aturdmiento
Se respiran las entrañas del oro y el suelo
Se respiran hasta compuestos artificiales.
Existen corazones de hierro para quemar la nafta
Existen despuntes de amor en bandejas industriales
Existen talonarios en blanco para el pronto consumo
Existen facturas que pronto se rellenan sin parar
Existen opciones mejores pero aquí ya no hay opción.
Se escoje el producto, pero no la cadena de producción
Se escoje el sistema, pero no la cadena de los sometidos
Yo quisiera escoger el amor, pero no las lágrimas:
Maldita sea la Nafta que me hace llorar.
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