Botella de vidrio
Un cuento, un micro-cuento.
Miraba la botella de vidrio,
el agua rozaba el estomago,
era poca, al verla supe,
supe por que alguien me lo dijo,
no al oído, a la mente.
Supe por que seguía satisfecho,
lo mio no era sed,
era una oportunidad,
una normalidad.
La botella de vidrio que reflejaron
los ojos,
los ojos que provocaron en mi
angustia;
pero me alejaba, mientras miraba
esos ojos.
El sol de África azotaba mi cabeza,
la garganta cada vez más seca,
y cada vez volvía a chupar del vidrio,
angustiado,
desconcertado,
inhumano.
Botella de vidrio comprada en
algún centro de consumo
suramericano.
Y tras cada sorbo,
cientos de los ojos
brillantes y deseosos,
con los que aun sueño,
pequeño moreno,
ojos con los que sueño,
aun sueño con todos,
todos esos ojos.
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Como si fuera una ironía al voluntario,
sin embargo,
¿que más hacer en este mundo que muere,
con esos ojos que mueren?.
Voluntarios pagando platos rotos del capital.
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