Enmarañado
Pequeños como ellos somos y más pequeños que nosotros son.
Pequeños como ellos somos y más pequeños que nosotros son.
A través del rocío observaba el grillo pies de algodones
Verde intenso y crespos copos de hojas cuelgan tranquilos
Pisadas de expediciones acarician el barro y apuntan
Observa y baja la voz el hombre al abrir coincidencias.
Antes del claro arboles milenarios abrazan y saludan
No se inmutan por el contacto humano ni su intrusión
Ramas sin ojos miran con ternura para brindarles salud
En acogedores surcos de madera resaltados por musgos.
Al claro se aproxima, claro, parece evidente tocar la luz
Sin embargo, tras el, otros locos tuercen las ideas nobles
Sin embargo, tras el, otros ansiosos desean poseer la luz
Al claro se aproxima, claro, alguien que busca arrebatar.
El hombre observa y baja la voz y mira de reojo tranquilo
Cree con fervor que toda idea humana es pura música
En su inocencia percibe de reojo algunos medios torcidos
con esfuerzo decide creer que debe ser por la premura.
Bajo el manchado cielo brillante se debate sobre lo visto
No concibe la premura de otros tantos como idea natura
Algo no encaja en su inocencia segura y pronto entiende
Son fantasmas y es nadie sino él quien susurró premura.
Se horroriza y los llama a terreno para pedir explicaciones
pero entre los Milenios y el claro se le fueron metiendo
Ya es de día y no hay otros tantos sino nadie en terreno
Ya es de día y no hay prisión mas que dentro de su cuerpo.
Algo nota que hay distinto, ya no prefiere ese camino
Son los otros tantos que lo mueven lejos de la llanura
Sigue inocente, pero dentro hay una sonrisa maliciosa
Sigue más adentro al corazón de un bosque impertérrito.
A cambio de la mesura externa de los propósitos
Socavones en el alma se acentúan sin esfuerzo
Mantiene el paso firme convencido de lo bueno
No recuerda que por dentro hay torcidos y veneno.
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