viernes, 30 de julio de 2021

El fin último.

El fin último es vivir.

Siempre pienso en el fin último de la vida como un objetivo
convergente alineado a la vivencia y consecuencia de las acciones.

¿Y si todo esto es solo diversión?
¿Y si no hay fin sino comienzo,
y esto es solo un preámbulo del azar?

Bajo el manto de la ignorancia adornada de miedo-ego y fuego, me escondo y perduro.
Bajo la culpa de la que pronto saldré.
No claudicaré a medio camino solo un decir colectivo.
Nadie es nada, nadie es importante, pues en fondo nadie vale.

Ya veo que hay que jugar a interesarse en otros.
Cada vez que ocurre soy más consciente que no soy yo
sino un pretexto para una conversación.

Es un hecho que eres el único que piensa mal sobre tus acciones y tu vida.
Y si lo hago pensando en otros, eso es solo un matatiempos del pensar
nutrido de miedo-ego y soberbia, y tanta blandita mierda
que hemos dejado para que el cuerpo hecho alma defeque.

Ante los ojos de mi alma seré aquello que más temo: Seré Dios de mi.

No olvidar que existe a lo menos lo siguiente:
100 (cien) personas que piensan idéntico a ti
1000 (mil) personas que hacen lo que tu
1.000.000 (millón) que tienen un contexto igual a ti,
y mejores y peores.

1.000.000.000 (mil millones) que tienen historias como tu.
Y al final somos 8.000.000.000 (ocho mil millones) que vivimos aquel fin último que es vivir.

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