Otra vez me ataca la existencia
pese a las promesas
pese a todas las cartas sobre la mesa.
El sinzapatos
Sin remedios
el del medio latiendo
Se atenta quien nubla su tormenta.
Tal como se atrapa
para dejarla primera
llena de colores
serpenteantes
fulgurantes
el sinzapatos baila
aguardando el ocaso de mediocres
aturdiendo los placeres primitivos
abduciendo-se de errores
inocentes y ni tanto
imaginar deformaciones incoherentes
del molde que quedaron de los tuyos.
De los miedos del barullo
de inocuas provocaciones del absurdo
de este sinsabor inoperante afuera
se agita desde el medio
para en su justa medida
permitirse reflectarnos
tal como el prisma que es.
El drama es de todos
lo que tememos es
y lo que no
son meras herramientas
de esta ecuación
de esta actuación.
De las miradas a los suspiros
son los estruendos preconcebidos
que delatan la mirada
un nuevo paso
y el ritmo del corazón.
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